domingo, 13 de marzo de 2016

SUECIA ESTUDIA REGULAR LA GESTACIÓN SUBROGADA


El 25 de febrero, The Guardian publicaba un artículo de opinión
del periodista Kajsa Ekis Ekman, un conocido activista contra la gestación subrogada (GS). La columna se hacía eco de un informe, encargado por Suecia, según el cual debería de proscribirse en ese país todo tipo de GS. La opinión del periodista, pues no otra cosa era, fue rápidamente asumida por quienes pretenden vetarla en España, que vieron en ella la postura oficial del país escandinavo ante la regulación de esta técnica de reproducción asistida (TRA).

El Consejo Nacional Sueco de Ética Médica propuso en 2013, que se regulase la GS. Para estudiar los cambios legislativos pertinentes el Gobierno sueco encargó una serie de informes.

El primer informe conocido, actualizado en febrero de 2016, confirma que la GS es una TRA segura para todos los implicados y que, si bien es cierto que faltan estudios a largo plazo, con 15-20 años de seguimiento, no hay evidencias de riesgo para niños o gestantes. Así lo manifestaba la profesora de la Sahlgrenska Academy, Christina Berg, integrante del equipo de expertos que ha llevado a cabo la investigación.

El segundo informe, presentado por la Juez Eva Wendel Rosberg , también en febrero, opina que todo tipo de GS supone una explotación y habla de riesgo para los menores.

¿Cómo es posible tal discrepancia entre dos informes sobre la misma cuestión? ¿Cómo estas dos mujeres pueden ofrecer testimonios tan diferentes?

La respuesta es fácil.

El primer informe se ha realizado sobre publicaciones científicas, médicas y psicológicas, publicadas en revistas de prestigio, durante los últimos años. Es evidente que tales estudios solo son posibles en países donde la GS esté regulada y tanto gestantes como familias la vivan con naturalidad y no como una ilegalidad sobre la que ni se habla ni, mucho menos, se rellenan cuestionarios psicosociales.

El segundo informe se ha efectuado sobre la GS a nivel mundial y con especial dedicación a países sin regulación. Basado en prensa internacional, verídica pero sensacionalista, más que en publicaciones científicas, valora la situación en países asiáticos o africanos y la conclusiones alcanzadas indican, por supuesto, graves deficiencias y riesgos.

Las conclusiones son opuestas porque se estudian situaciones antagónicas, que nada tiene que ver en garantías éticas, jurídicas o médicas.

La deducción lógica de esta dualidad es que regular aparece como la vía más garantista en la prevención de la explotación y el tráfico de personas y que pretender ilegalizar la técnica solo serviría para que prosperasen las anomalías.

Por desgracia, la oposición española a la GS ha aceptado la publicación de The Guardian como dogma sin realizar la menor investigación del trasfondo del asunto. Habría bastado una elemental búsqueda en Google para saber que Suecia está valorando regular la GS, que se han encargado diversos informes y que el parlamento sueco no se pronunciará hasta finales de este año.
 
En el momento actual, a favor de regular se posicionan los informes médicos, la mitad del parlamento y el Consejo Nacional Sueco de Ética Médica. En contra estaría el informe de la Juez Rosberg y la mitad restante de los partidos políticos.

Suecia es un país con grandes logros sociales, pero con carencias en temas de igualdad respecto a medicina reproductiva. Baste recordar por ejemplo que, hasta hace escasas semanas, una mujer sola no podía acceder a inseminación con semen de donante en las mismas condiciones que una pareja heterosexual. Esperemos que esta rectificación en política reproductiva de pie a otras reformas que permitan, a todas las personas, el acceso a todas las TRA.

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