viernes, 28 de febrero de 2014

el NO de un Cónsul

Hace unos días, Don José Luis Solano Gadea, cónsul general de España en Los Ángeles (USA), decidía suspender la inscripción en el registro consular de un niño nacido mediante gestación por sustitución. Sus motivos, su lógica, aplicados a una pareja homosexual, no dejan de parecer una transgresión personal de la normativa vigente y un ataque a una familia formada, como cientos de otras, bajo una técnica de reproducción asistida reglada tanto desde el punto de vista ético, como moral y legal.

Considera don José que la situación de la paralización viene impuesta por una norma jurídica, una sentencia del Tribunal Supremo (Sentencia Nº: 835/2013). El señor cónsul dice que no puede seguir inscribiendo porque se ha impugnado la Instrucción de octubre de 2010 de la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRyN). Lo que al parecer solo sabe él, pues desde esa D.G. desconocen que se haya impugnado cosa alguna ni han dado instrucciones de paralizar nada.

Si visita la pagina web del Ministerio de Justicia, señor Solano, leerá sobre las funciones que la DGRyN tiene. A continuación verá, por temas, las circulares e instrucciones más significativas en materia de estado civil. Y si uno se dirige a la sección de “Nacimientos” comprueba que aparece un epígrafe que dice, textualmente, Instrucción de 5 de octubre de 2010 (PDF. 169 KB), de la Dirección General de los Registros y del Notariado, sobre régimen registral de la filiación de los nacidos mediante gestación por sustitución. Deducir de esto que se ha detenido la aplicación de la instrucción no es más que un pastiche, un ejercicio de virtuosismo interpretativo de la realidad.

Me temo que sea una decisión personal de paralización cautelar, por si se suspende la Instrucción. Algo así como si decidiésemos suspenderle el sueldo por si acaso, el mes que viene, es destituido de su puesto.
Si mas tarde, sea un mes o tres años, la ley dice que debería haber sido inscrito, ¿cómo ha pensado, cónsul, resarcir el daño causado al niño al atropellar sus derechos durante ese tiempo? A nadie perjudica si inscribe hoy y luego recibe la orden de eliminar tal inscripción. Sin embargo, lo contrario hiere. Si hoy no inscribe, y con ello niega la nacionalidad española a un español, está causando un daño, un perjuicio, a un niño. ¿Lo compensará de alguna forma o eso le es indiferente?
Además, ¿piensa obviar el señor cónsul el artículo 9.3 de la Constitución Española?

Tal vez, don José Luis, debería de investigar un poco. Así podría descubrir que la sentencia hace referencia a una Resolución de febrero de 2009 y no a la instrucción de 2010, pequeño matiz que no creo deba pasarse por alto. Una resolución. No el acceso al registro civil español de una sentencia emitida por el juez correspondiente, que es la base sobre la que se está registrando a los menores desde hace más de 3 años.

Puede ser desconocimiento o simple dejadez, pero parece ignorarse que la filiación en estos casos está establecida por una Sentencia Judicial de un Tribunal californiano. Existe tutela judicial efectiva. Un juicio en el que intervienen padres, gestante, médicos reproductores, biólogos, obstetras, abogados, asistencia social,… con todos los requisitos exigibles de autenticidad y legalidad, realizado por un juez que dictamina quienes son los padres legales. El señor cónsul propone que se cambie la filiación del niño, es decir, pretende que se ignore e incumpla una sentencia judicial que establece una filiación y que ordena una  inscripción en el registro civil correspondiente (Vital Record).

La justificación de su actitud en base a la Sentencia del TS no se sostiene, toda vez que, y permítaseme el inciso,  hablamos de EE.UU. No de algún lugar indeterminado en las voluptuosas fantasías judiciales.
¿Qué le hace pensar que los jueces estadounidenses no están capacitados para defender los derechos de sus ciudadanos? ¿Qué le hace creer que permiten la explotación de las mujeres o que se las cosifique? ¿EE.UU es un país incapaz de proteger a sus mujeres pero, por suerte, el mundo cuenta con Don José Luis Solano Gadea, cónsul general?

Los tratados y acuerdos internacionales no pueden, no deben, ser tomados a la ligera, saltando sobre sus preceptos con desprecio olímpico  y cambiando, como se desea,  la filiación de un niño, su nombre, sus padres, rompiendo, en definitiva, una familia ¿Se han parado a reflexionar, un solo segundo, por qué la Convención de los Derechos del Niño dice que el menor debe tener UN nombre y solo uno?  Por una cuestión de identidad, sí, de legalidad pero, sobre todo, para prevenir el tráfico de menores. Si a un niño se le pudiese cambiar de nombre y de padres, al pasar de un país a otro, sería casi imposible seguirle el rastro y el tráfico de menores florecía como un rosal ponzoñoso.

Por eso, con gran sensatez, la DGRyN no ha dicho nada ni ha mandado suspender nada. Porque no se puede, caprichosamente, decidir sobre el bienestar de un menor ni impedirle el acceso a la nacionalidad que le corresponde.
La DGRyN sopesará la sentencia del TS, no lo dudo, como tampoco dudo que para ella primará el interés superior del menor y no permitirá que cientos de niños queden en un absurdo jurídico, sin ver reconocidos sus derechos, mientras se cuestiona la legalidad del sistema judicial americano o la vigencia de los convenios internacionales.

Un cónsul, sin respetar la verdad ni la legalidad vigente ha considerado, para su coleto, no otorgar la nacionalidad española a un niño en base a una sentencia que no habla de las instrucciones legales, en vigencia, para proceder a la inscripción de ese niño.
Ignoro la figura jurídica que pueda representar esa actitud, pero si sé que no es ni ética ni moral. Si sé que hacer daño a un niño, pisotear sus derechos, ningunearle a él y a su familia, eso, no corresponde, no debería de corresponder, a un cónsul del Reino de España.

Sr. Don José Luis Solano Gadea, pelearemos por ellos, por los niños,  y por ellas, nuestras familias, contra sentencias, opiniones y juicios como el suyo, porque, lo quieran o no, estos niños SON Nuestros Hijos.

Y son españoles.

viernes, 14 de febrero de 2014

Comunicado de Prensa ante la Sentencia del Tribunal Supremo que retira la ciudadanía a dos niños valencianos

Desde la asociación Son Nuestros Hijos expresamos nuestro más profundo rechazo a la sentencia 835/2013 del Tribunal Supremo. Esta sentencia condena a dos niños valencianos de 5 años a perder la ciudadanía española y les deja en situación de extrema inseguridad jurídica.

Queremos también elevar nuestra más contundente protesta por la manera tendenciosa con la que el Alto Tribunal hace pública esta sentencia:

Se han producido filtraciones interesadas a los medios de comunicación una semana antes de que se publique la sentencia con el claro objetivo de crear una corriente de opinión desfavorable a nuestros modelos de familia.

Se ha filtrado la sentencia original incluyendo los nombres y apellidos de los afectados antes incluso de ser estos notificados, violándose el derecho a la intimidad de esta familia.

La nota de prensa del Poder Judicial que se publicaba ayer es tendenciosa. Induce a pensar que “La Sala no deniega la inscripción de los niños en el Registro Civil español, pero sí la constancia de su filiación” cuando la realidad es que la sentencia se reafirma en condenar a estos niños a la cancelación de su inscripción.

Hacemos nuestros los argumentos que han expresado en su voto particular los 4 magistrados que están en desacuerdo con la sentencia: 

D. José Antonio Seijas Quintana 
D. José Ramón Ferrandiz Gabriel 
D. Francisco Javier Arroyo Fiestas 
D. Sebastián Sastre Papiol

Desde SNH queremos hacerles llegar nuestro agradecimiento por su voluntad frustrada de intentar adecuar la sentencia a una realidad social que es imparable. Las familias españolas seguirán recurriendo a la Gestación Subrogada como técnica de reproducción asistida para cumplir su sueño de paternidad y maternidad. 

La Junta Directiva de Son Nuestros Hijos en Madrid a 14 de Febrero de 2014,

domingo, 29 de diciembre de 2013

Carta Abierta para un Obispo

Sr. López Llorente, Obispo de Segorbe-Castellón

Monseñor: en mi pueblo, para la gente que es baja, sea de clase o de conducta, se usa un término simple, persona mala, que es distinto de ser mala persona. Y lo digo en razón de una carta en la que usted ha denigrado a unos niños, justo cuando la palabra amor impregna cada una de las homilías que se escuchan en iglesias y catedrales.
Sus palabras, obispo, suenan como una bofetada en pleno rostro. Son palabras inaceptables, aunque al revestirlas de asertividad pretenda darles un lustre del que carecen.
Dice que el matrimonio entre personas del mismo sexo es la base "para la destrucción de la familia" y tiene entre sus efectos "el notable aumento de hijos con graves perturbaciones de su personalidad".
Solo se me ocurren tres posibles razones para tales afirmaciones.

La primera es que se apoye en evidencias. Pero eso no es posible, no las hay. Le podría dar múltiples referencias de artículos publicados en revista médicas, bioéticas, psicológicas o psiquiátricas, (revista de gran factor de impacto, por si le interesase ese dato) que muestran que no hay diferencias entre los hijos de homosexuales y heterosexuales, entre hijos de una familia tradicional y de una familia no tradicional, que diría usted. No las hay, pero sí señalan los estudios una tendencia (no significativa, cierto es, pero tendencia) a un mayor compromiso de esos niños para con los Derechos Humanos y en la defensa del débil, hacia él cual muestran más empatía. Los investigadores concluyen que es debido a su crianza en un ambiente familiar que inculca esos valores, dado que todavía sus padres han de defender sus derechos, los DDHH, casi todos los días, como hoy hago yo. Lástima que a usted no se le educase en esos valores y esa defensa.

La segunda es que hable desde la propia experiencia. Deseo que no sea el motivo y, si lo fuese, lo lamento. Vivir en una familia que destroce a un niño debe ser horroroso y si, mas de 60 años después, las heridas siguen sangrando, es que fueron muy profundas. La violencia en la familia es nefasta. Pero los dolores propios no pueden servir de excusa para causar dolor a otros. Deben ser motivo para defender al hombre, no para criminalizar sin causa.

La tercera es la impudicia en la palabra. El hablar por hablar, para causar daño y dolor, para crear una base ideológica desde la que atacar a otro porque es diferente. Porque no vive como yo deseo. En esto hay que reconocer la existencia de una gran tradición. Baste recordar con que facilidad se pasó del “no juzguéis y no seréis juzgados” a la Santa Inquisición, que amén de juzgar, se encargó de saquear, torturar y matar a miles de personas. Pero, señor obispo, aunque lo desee, la Edad de Hierro del Papado no volverá, ni el esplendor del Poder Temporal, ni usted podrá llevar sus oropeles a pasear por sus tierras recibiendo la pleitesía de la plebe. 
El respeto se gana, no lo otorga ni un anillo ni una mitra. La Iglesia ha ido olvidando las bases que la formaron y el episcopado se ha desnaturalizado tanto que ya nadie recuerda las palabras de la Primera Epístola a Timoteo: «Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; que no sea dado al vino ni amigo de peleas; que no sea codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad; pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?”

Marido,…prudente,…amable,…hijos,… son verbos hermosos. Usted, que  no ha formado una familia, (vivir en familia no es formarla), en vez de conjugarlos, se permite opinar y, con atrevimiento, dañar.

Defienda su modelo de familia o de sociedad, pero respete, como desea ser respetado, los otros modelos.
Y si quiere hablar de niños en riesgo, vuelva la vista a los cientos de ellos que en España pasan hambre todos los días, HAMBRE, obispo, mientras millones de euros vuelan a las manos de los ricos sin que resuene en los palacios episcopales el látigo con él que Jesús arrojó a los mercaderes del templo.

A nadie le voy a permitir que falte al respeto a mi hijo. Ni por cómo ha nacido ni por ser hijo de quiénes es. Con sus palabras, señor, le ha faltado al respeto a él y a miles de niños a los que ni conoce ni, obviamente, proyecta conocer. Ha faltado al respeto a miles de familias de las que no sabe nada porque ni las entiende ni tiene un alma limpia para acercarse a ellas. La concupiscencia, la lascivia en la palabra, es un gran pecado, sobre todo cuando hace daño a inocentes.
“De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis ". (Mt. 25, 40)

Esa es mi esperanza: saber que, antes o después, Ilustrísima, usted comparecerá ante Él. Saber que Él le mirará a la cara. Saber que Él le arrojará a ella Su desprecio. Porque ser Obispo nunca puede significar hacer daño a uno de estos mis hermanos pequeños.


A mi marido y a mí, Dios nos ha dado un hijo. Que usted no haya entendido eso solo demuestra lo lejano que está de Él.

Pedro Fuentes

lunes, 2 de diciembre de 2013

Cartas de las Familias de SNH

¿Quién es nuestro hijo?








Hace años, cuando comenzamos este largo y complicado viaje hacia la paternidad mediante GESTACIÓN SUBROGADA, había muchas cosas que no nos planteamos. Todo comenzó a principios del año 2008. Durante el primer viaje a Chicago, en agosto del año 2008, recuerdo el momento en el que estábamos en la clínica de fertilidad rellenando documentación de tipo médica, cuando leímos una pregunta: ¿Qué quieren hacer con los embriones congelados que queden y no los vayan a usar para ampliar su familia?, difícil pregunta y que tenía 3 respuestas:

Una era descartarlos, las otras dos eran, o donarlos a otra pareja/persona soltera que los necesitara para formar su familia o donarlos a la investigación. En su momento, nos planteamos donarlos a la ciencia por sí podrían aportar nueva información científica que ayudara a resolver problemas de tipo médico. En ningún momento nos planteamos la donación a otra persona que los pudiera necesitar, no reflexionamos, ya que nuestra única idea en ese momento era ser padres. Siempre te queda la duda de que esos embriones llevan la misma genética que tus hijos. Es importante reflexionar sobre esta cuestión.

Para llevar a cabo este proceso hacia la paternidad contamos con la ayuda de una donante de óvulos y de una mujer gestante, que gestaría y daría a luz a nuestros hijos. No nos cansaremos de dar las gracias nunca a estas mujeres.

Con el tiempo, vas aprendiendo, madurando, entendiendo conceptos y asumiendo que un hijo no es aquel que lleva tus genes, es el que nace del fruto de un proyecto común, una ilusión y un deseo por formar una familia con la persona a la que amas, como un hijo adoptado, o el hijo de tu pareja al que tú has criado desde que os conocisteis, es tu hijo. El deseo y el amor por tener un hijo te hace padre no sus genes. 

Este año, durante el embarazo de nuestras hijas, empezamos a plantearnos la siguiente cuestión, ¿Que íbamos a hacer con esos embriones que ya estaban creados y no íbamos a necesitar?

Todo comenzó a moverse cuando conocimos a una chica soltera de Madrid, que aun siendo muy joven, ya había tenido que pasar por una situación muy dramática en su vida porque había perdido a su bebe en la fase final del embarazo y ésta desgracia, además la había impedido gestar a su propio hijo de por vida. Fue entonces cuando nos planteamos seriamente, si podíamos hacer algo por ella, y decidimos donarle nuestros embriones. No fue una decisión fácil, no lo vamos a negar, pero nos sentimos muy orgullosos de haberlo hecho. Teniendo ya 3 hijos NO los íbamos a necesitar y pensamos que era la mejor forma de devolver todo lo que nosotros habíamos recibido en estos años.

Nuestros 3 hijos aun no compartiendo el 100% de la genética, son hermanos y no tienen más hermanos. El hecho de donar los embriones no te hace padre de esos hijos, en este momento asumes el rol de un donante de esperma y nada más, les regalas tus genes, al igual que una donante de óvulos no es la “madre biológica” de nuestros hijos, ni la mujer gestante que los gesta y los trae al mundo tampoco es su madre, es su gestante. Los términos son muy importantes y el papel que jugamos todos en esta técnica de reproducción asistida también. A las cosas hay que llamarlas por su nombre para dejar claros los conceptos y no confundir ni a nuestros hijos y ni a la gente que piensa que la genética te hace padre o madre. Las técnicas de reproducción asistida han modificado los conceptos de padre y madre. Para nosotros están muy claros los conceptos y ahora aún más después de haber realizado esta donación.

Ser padre es lo mejor que nos ha podido pasar en nuestra vida y desde aquí queremos dar las gracias a aquellas personas que lo han hecho posible, en especial a Jennifer la gestante de nuestros 3 hijos. Jennifer eres una gran mujer!

A todas aquellas personas que desean ser padres/madres no dejéis de luchar por conseguirlo que al final lo conseguiréis y todo el esfuerzo habrá merecido la pena.

¿Qué importancia tiene la genética?

Puede que cuando nazca tu hijo nadie diga que se parece a ti
Es cierto que no tendrá tu nariz pero te reconocerá al olerte,
no tendrá tus piernas, pero serás tú quien sienta sus pataditas cuando los acunes,
no tendrá tus manos pero se agarrarán con fuerza a las tuyas,
no tendrá tus brazos, pero será a ti a quien abrace,
no tendrá tu voz, pero cuando diga mamá/papá te estará mirando,
no tendrá tu pelo, pero querrá que seas tú quien se lo acaricie,
no tendrá tu boca, pero sí tu sonrisa
no tendrá tus ojos, pero sí tu mirada.

Dedicado a todos los padres/madres que han cumplido su sueño de formar una familia

Ricardo Lucas / Iván Vallejo, 
Papás de familia numerosa homoparental por gestación subrogada

martes, 19 de noviembre de 2013

Carta Abierta a El País

Señor Director de El País:
Don Fernando Lázaro Carreter, en El dardo en la Palabra, cuenta que  “El lenguaje nos ayuda a capturar el mundo, y cuanto menos lenguaje tengamos, menos mundo capturamos. O más deficientemente. Una mayor capacidad expresiva supone una mayor capacidad de comprensión de las cosas. Si se empobrece la lengua se empobrece el pensamiento”. Genial, Don Fernando considera que “La lengua es la piel del alma”.

La conformación de las palabras en nuestra cabeza, el modo en que hablamos. . . la voz humana (que diría Jean Cocteau) como hilo conductor que nos enlaza a unos con otros es importante. Tan importante que las cosas no existen hasta que no se les da un nombre y ese nombre permea a la persona y a su grupo social y toma carta de naturaleza.

Definir correctamente las ideas, las personas, las situaciones o simplemente el color que brilla en la punta del ala de una mariposa es primordial para que todos entendamos de qué hablamos. La definición incorrecta hace daño, vuelve nimio lo grande, arruga la luz y la torna materia de desecho.

Contar esto a personas que viven de y por la palabra es redundante. Sin embargo, es esencial entender que la dignidad o la humillación pueden trabajarse en los gestos, pero éstos pasan.
La palabra permanece. Es duradera y su efecto se prolonga, por sutil que sea, creando categorías en los actos humanos.

Esta es la raíz de la carta que hace unos días remití a El Defensor del Lector de su periódico y que hoy dejo aquí, como carta abierta que espera ser comprendida.

Señor Defensor del lector de El País:

Con dolor, con gran dolor, acabé de leer el pasado domingo el reportaje (o Publirreportaje) titulado “Vientres sin ley”. Imagino que en un remedo mal pergeñado de la película de  Howard Hawks, “Ciudad sin ley”.

Dolor porque se dicen cosas y se manejan conceptos que hacen daño a los cientos de familias formadas mediante subrogación.

En primer lugar, en España la Gestación Subrogada o Subrogación no es Ilegal (“La maternidad subrogada no es legal en España”). Ninguna de las personas que hemos recurrido a ella hemos cometido ilegalidad alguna. No es un delito, ni siquiera una falta administrativa. De haber sido así, difícilmente podríamos tener a nuestros hijos inscritos en el Registro civil, que como sabe está a cargo de un Juez.

Si se refiere a la Ley española de Reproducción, lo que dice es que el contrato es nulo de pleno derecho en España, pero NO la técnica. Por eso somos legales y estamos aquí con la cabeza bien alta.

Además, el proceso gestacional realizado en USA, como el que se describe, recibe tutela judicial efectiva, acorde a las leyes de su lugar de nacimiento. De modo que lo de “sin ley” será un recurso emocionalmente impactante, pero carente otras virtudes.

 

En segundo lugar, no dudo que el Sr. Expósito (u otras personas)  haya tenido a su hija mediante un Tour de la Fertilidad o mediante  un vientre de alquiler (“no es infrecuente encontrar chicas que no desean alquilar su vientre a una determinada pareja”). No dudo que la periodista haya disfrutado de la visita porque el “supermercado de agencias de óvulos, de madres subrogadas y de bancos de espermatozoides es amplio y variado en Los Ángeles”.

 

Pero mi hijo ha nacido a través de una técnica de reproducción asistida llamada subrogación, gestación subrogada o, como recoge la Ley española, gestación por sustitución.

 

El periodismo seguro que conoce el valor de la palabra, pues vive de ella. No voy a explicar por tanto la diferencia entre decirle a un niño que ha nacido de un vientre de alquiler o de una gestación subrogada.

Sé que determinados términos venden más y que son motores de búsqueda más potentes. Pero eso no soslaya el respeto que se le debe a los niños, a todos los niños, nacidos mediante técnicas reproductivas, sean las que sean.

 

Que los vulgarismos nacidos en las telenovelas o en telefilmes de bajo presupuesto, que tanto entretienen los domingos por la tarde, sean de lenguaje común no los hace menos vulgares. Ni menos lesivos. No he encontrado que a los hijos de donantes de semen se les llame “niños de paja” o “niños de semen vendido”. Se habla de donantes, de donación. Pero cuando una mujer dona su capacidad gestacional se habla de  “niño venido al mundo dentro de un vientre de alquiler”

Yo no he alquilado a ningún ser humano, señor, porque eso sí que es ilegal. Y viola los principios de la ética y de los DDHH.

 

Pero es el lenguaje, el modo en que se narra el viaje, lo que es realmente lesivo. Cuando el día de mañana un niño nacido mediante esta técnica reproductiva quiera leer sobre ella, puede que encuentre su artículo ¿Cómo se sentiría usted leyendo esas cosas sobre su concepción y nacimiento? ¿Qué sentiría al imaginar a sus padres en el supermercado de la carne?

 

SI, he leído lo que dice una pareja de la Asociación Son Nuestros Hijos. Un contrapunto, pero el daño está en el titular. En los titulares. Sin Ley. Alquiler. Tour. Supermercado. Y el daño está hecho.

Por eso, repito que con dolor, con gran dolor terminé de leer el reportaje sobre una técnica de reproducción asistida. Lastima que el respeto al menor no figure entre lo que se cuenta.

 

Y la mujer. Llevo asistiendo a mujeres durante su embarazo y parto desde el año 1982. Tal vez por eso me merezcan tanto respeto. Un respeto que aquí, al cosificarlas, no se les ha demostrado.

 

Mi deseo hubiese sido remitir este escrito al Director o a la Periodista en cuestión, pero tal vez usted sea el vehículo adecuado para hacerles llegar este sentimiento que me embarga.

 

Atentamente

 

Pedro Fuentes Castro



--Tal vez porque  “La escritura es la pintura de la voz” habría deseado que su paleta tuviese otros colores--

martes, 22 de octubre de 2013

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE . . . SUBROGACIÓN


Hijos.

Pequeños, revoltosos, alegres, cabezotas, mandones, tranquilos, sonrientes, traviesos, los que te miran con sus ojos inmensos y te taladran y sabes que da igual que las noches sean en blanco porque cuando oyes como te llaman todo, todo, merece la pena. 
Nada hay más hermoso que la voz de un hijo.



















Por ellos estamos aquí y cada día uno se levanta pensado en ellos y duerme con ellos en el alma. Aun cuando no hayan nacido siquiera. Pero ya se les vive, se les habla, se les siente como un latir continúo al lado de nuestro corazón.

Cuando dentro de uno prende la semilla de un hijo nada hay que pueda detenerla. Crece, se expande, se vuelve un árbol de tronco robusto, recio, capaz de soportar todos los vientos, todas las sequías....Y entonces sabemos que lucharemos por hacer realidad el sueño de ser padres.


Pero no es un automatismo sin más. El hecho reproductor para nosotros es muy diferente del animal. Porque no es tan básico. No es un simple instinto, es un deseo íntimo y personal. Algo que trasciende la línea  de la sangre. Incluso da igual que los genes sean nuestros o no. Lo que importa es que sea nuestro hijo.

Eso explica por qué se puede recurrir a la donación de espermatozoides, de óvulos, de embriones o de capacidad gestacional.
Algo que sería inimaginable si lo que mandase fuese biología pura, lo que obliga al león vencedor, cuando derroca al viejo líder de la manada, a matar a los cachorros del otro para que las hembras entren en celo y poder dejar su herencia. Su rastro. 

Los humanos hemos cambiado nuestros ecosistemas sociales y reproductivos. Hoy, tener relaciones sexuales no es sinónimo de reproducirse, es mas, rara vez el fin de las relaciones sexuales es la reproducción. Del mismo modo, los actos puramente reproductivos no van ya ligados al hecho de la paternidad y maternidad. Ser padre o madre no depende ya de una eyaculación, de una ovulación o de una gestación. Lo que define la filiación es el deseo de los progenitores de ser padres y no la técnica reproductiva, natural o asistida, que se aplica para lograr el fin.

Las Técnicas de Reproducción han cambiado la vida de muchas personas, aunque una de ellas, la Subrogación, sigue siendo tratada como algo diferente.
Y en este trato diferencial influyen ideas preconcebidas, miedos no bien racionalizados, tradiciones del tipo “madre no hay más que una”, el clásico “siempre ha sido así” o prejuicios hembristas.

Para verbalizar esa diferencia se mantiene y sostiene la denominación vulgar de este proceso reproductivo. Pese al tiempo que nuestro grupo lleva explicando lo qué es y cuál es su nombre, aun no ha calado el cambio de concepto. Se le sigue llamando vientre de alquiler. A veces me veo incluso obligado a usar estas palabras porque, si no, mis interlocutores me miran sin entender de qué hablo.
Un nombre que suena como un insulto para los que mediante la subrogación hemos formado o esperamos formar nuestra familia. Vientre. Alquiler.

Un insulto, una degradación que hace que se pueda usar la referencia a la técnica, con impunidad,  incluso en anuncios publicitarios de marcado mal gusto, como ha pasado recientemente. Actitudes que no respetan ni a las mujeres en general ni a la ciencia reproductiva.

Sabemos, además, que hay sectores que se oponen de modo activo a que el proceso se llame de otro modo, pues perderían sus argumentos para rechazarlo. Enfrentarse a una técnica reproductiva no es tan "edificante", tan moderno, como oponerse a la esclavitud del vientre.

¿De verdad creen que se alquila un vientre?

Hay casos, en la subrogación, en la donación de semen, en el modo en que el vecino te cuenta cosas o en las miles de circunstancias de cada día y cada afán, en que la gente se mueve por dinero. Única y exclusivamente. Para bien o para mal, el ser humanos es así. Nos gustaría que las relaciones interpersonales fuesen siempre perfectas. No lo son. Pero...

Generalizar una técnica médica planteando que se va “alquilando” a un ser humano, explotándolo y, por supuesto, robándole luego un niño, solo es posible en mentes míseras, mentes que no son capaces de ver que la gente es mas buena de lo que creemos. Que da porque quiere ayudar. Que se dona leche, sangre, órganos, células, cordones de recién nacidos y si, también, hay quien dona su capacidad de gestar. Su capacidad de ayudar a nacer a los hijos de otras personas.
Donan una capacidad sin la cual esos niños no existirían. Y eso no tiene (jamás tendrá) precio.

Seguiremos escuchado cosas como que "si no puede uno tener hijos hay que resignarse". Aplicado a la gestación subrogada, claro.
Mientras, proliferan las consultas de reproducción y se financia tratamientos para familias convencionales.
Hay personas que tienen más derecho que otras a tener hijos.

Seguiremos escuchando que se "trafica con mujeres". 
Pero qué pocos de los que dicen eso han hablado alguna vez con una mujer dispuesta a gestar un hijo para otra persona.

Los nombres son importantes.Nos definen, nos marcan y conforman. Los nombres ensalzan o humillan. Los nombres educan. El nombre de las cosas puede cambiar una sociedad.

Pelearé el nombre de Subrogación allá por donde vaya.

Gestación subrogada. Ni siquiera  maternidad subrogada. Porque lo que se subroga es la capacidad de gestar, no la maternidad, que es otra cosa. Ser madre es algo más que gestar, como es algo más que tener o no tener óvulos. Al igual que ser padre es algo diferente de lo que haga o deje de hacer un espermatozoide.

Por respeto a nosotros mismo. Por respeto a nuestras gestantes. Pero, sobre todo, por respeto a nuestros hijos tenemos que pelear que el nombre, y toda la terminología, sean correctos. 

A nadie se le escapa que entre decirle a un hijo que ha nacido mediante una técnica de reproducción asistida, llamada subrogación o gestación subrogada, o mediante un vientre de alquiler hay todo un mundo de distancia. Con el primer nombre se le dice que se ha peleado por él, que es querido y deseado y buscado por sobre todos los problemas y trabas. Con el segundo nombre se le viene a decir que se ha mercadeado con él. La diferencia es abismal. En concepto y en hechos. Y en otras técnicas no ocurre esto. A nadie se le ocurre referirse a una donación de óvulos como "venta de huevos".

Si, los nombres son importantes y de nosotros depende lograr que la sociedad abandone el vulgarismo y utilice el nombre adecuado, él que nos dignifica.

El camino tal vez sea largo, pero cuando a nuestro alrededor se hable de Subrogación, cuando en nuestro país sea una técnica reproductiva más, cuando las personas puedan realizar su sueño de ser padres y madres sin miedos y mediante la técnica adecuada. Cuando los niños puedan correr por las calles sin que nadie piense que unos son diferentes de otros. Cuando eso pase, y será mas pronto que tarde, sabré, y sabremos, que el esfuerzo ha merecido la pena.

Amigos, tener a mi hijo es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Pelead sin miedo y con la cabeza alta.
Son Nuestros Hijos!!

(Ahora, cuando acuesto a mi hijo, le doy un beso y susurro: buenas noches, hijo. Él siempre me responde, con esa voz única para mi: buenas noches, papi.....)


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Queja abierta ante Creditomas.es con motivo de su anuncio en TV

Les escribimos esta carta abierta desde la asociación «Son Nuestros Hijos», que agrupa a más de 200 familias españolas que han acceden a la parentalidad a través de Gestación Subrogada.

Les queremos transmitir nuestra más absoluta repulsa al anuncio que su empresa Creditomas.es está emitiendo desde hace unos días en TV, en el que se muestra la Gestación Subrogada, mal llamada “vientre de alquiler”, de una manera vejatoria, hiriente y atentatoria contra el honor y dignidad de las mujeres gestantes y de nuestras familias.

Es indignante que traten el tema de la Gestación Subrogada como si las mujeres que ayudan a otras personas a tener hijos por este medio lo hicieran únicamente por dinero y a la desesperada. Deberían respetar a las familias cuya única vía para tener hijos es la Gestación Subrogada, y a las mujeres que les ayudan en su proyecto.

Su escarnio de la Gestación Subrogada, es cruel con nuestros hijos. Pónganse en su lugar al ver este anuncio de tan mal gusto y quedar expuestos a las humillaciones que el anuncio puede provocar en su entorno (compañeros de clase, etc.).

El anuncio de Creditomas.es es cruel, vejatorio y atentatorio contra la dignidad de mujeres, niños y familias. Solicitamos a los responsables de esa empresa que lo retiren de la emisión inmediatamente.

Fdo. Asociación «Son Nuestros Hijos»