martes, 28 de mayo de 2013

Los Contratos y las Técnicas


Fue hace unos días, en unas Jornadas dedicadas a la Familia. Se hablaba de Gestación Subrogada. A favor y en contra. Al final se me hizo una pregunta, la última pregunta:
No quiero contradecir a un ginecólogo, pero la gestación subrogada no es una técnica de reproducción asistida, es un contrato, ¿no?

Al principio quedé desconcertado, lo reconozco, no entendía. Ahora, y gracias a esa pregunta (gracias, Gloria!) entiendo muchas cosas. Cosas como decir que en España la gestación por sustitución es ilegal o está prohibida. Cosas como hablar de tráfico de menores. Cosas que dicen tanto los que se posicionan a favor como en contra de la técnica. Cosas . . . .

Para empezar, en España no está prohibida la Gestación por Sustitución, nombre legal de la técnica en nuestro país. Lo que se considera nulo (que no prohibido) es el contrato. Es decir, los acuerdos a los que los padres lleguen con la gestante no son refrendados por el Estado, que siempre asignará la filiación del nacido a la subrogada, pero que SI reconoce como padre al hombre que ha realizado la subrogación. Los pasos siguientes incluirían la renuncia de la gestante y adopción por parte de la madre o el padre intencional.
La ley excluye del uso de la técnica a las mujeres, ya que para que se pudiese asignar la filiación a una mujer ésta debería casarse con la gestante, lo cual ya sí sería fraude de ley.  Es discriminatoria, deja muchos vacíos legales, pero es la regulación que hay desde 2006.

Pero hablemos de contratos y tipos de contratos y de técnicas y tipos de técnicas.
Contrato: Pacto o convenio, oral o escrito, entre partes que se obligan sobre materia o cosa determinada, y a cuyo cumplimiento pueden ser compelidas. Definición dada por la RAE y que podríamos ampliar diciendo que contrato es todo tipo de pacto, acuerdo, planificación, convenio, asunción de responsabilidades, etc., entre los participantes en él y que les obliga, independiente de que sea escrito, oral, público o privado.

El otro punto de la reflexión son las Técnicas de Reproducción Asistida Humana (TRAH), que  surgen para maximizar las posibilidades de fertilización y de embarazo viable. No generan modificación en el patrimonio genético del embrión humano, persiguiendo lograr un recién nacido vivo, meta fundamental de todo proceso reproductivo, sea o no natural. En la consecución de este objetivo hay que diferenciar: Técnica y Técnicas Aplicadas.

Por ejemplo, la inseminación artificial: como técnica básica es el depósito de espermatozoides de forma no natural en el aparato reproductor femenino. La aplicación de la técnica, la inseminación en la práctica, conlleva unos acuerdos, un contrato, que será diferente según los actores implicados, como será diferente el manejo médico y el manejo biológico.
Es decir, no es lo mismo que el semen sea de la pareja o de donante, pues la preparación y el manejo en laboratorio es diferente. Tampoco es igual que sea fresco o congelado.
El contrato para la aplicación de la técnica también es diferente: la donación supone renuncia a los derechos reproductivos del  donante, supone  compensación económica por las molestias e implica, en muchos  países, dificultades del  niño si desea conocer su origen biológico.
Además contiene, según sea semen propio o donado, una intencionalidad diferente: en donación la intencionalidad del donante es NO ser considerado padre, frente al padre intencional que SI es considerado padre, aún en ausencia de lazos biológicos. Padre/madre es quien aporta la intencionalidad, con independencia del sexo,  y no quien aporta el semen.
Un punto más que marca la diferencia es el consentimiento informado, que no será lo mismo para un donante, que para el uso de semen propio, y que no será lo mismo si se usa para inseminar a una mujer o a otra.
Por tanto una misma técnica básica puede dar lugar a diversas técnicas aplicadas, con diferente manejo médico, biológico y legal, con diversos acuerdos externos e internos (contratos) en función de las personas en las que se aplica.

Las clasificaciones son variadas, pero a modo de resumen, y desarrollando principios básicos, tenemos:
1.- Estimulación ovárica (EO)
2.- Donación de óvulos
3.- Inseminación artificial (IA)
4.- Transferencia intratubárica de gametos (TIG). Poco usada hoy en día.
5.- Fertilización In Vitro con Transferencia de Embriones (FIV-TE) implica la recuperación de óvulos por aspiración de los ovarios femeninos. La fecundación por el espermatozoide tiene lugar en el laboratorio. Supone necesariamente:

A- Óvulos extraídos para su manejo en laboratorio
B- Espermatozoides preparados en laboratorio
C- Fecundación en medio de cultivo celular adecuado (FIV)
D- Colocación de embriones en el interior del útero (Transferencia de Embriones)

Las posibles variables de la FIV son:

  • Óvulos propios o de donante; frescos o vitrificados.
  • Semen propio o de donante; fresco o congelado.
  • Transferencia de embriones a útero propio (madre) o a útero donado (gestante, subrogación).

En cuanto a los embriones que se transfieren, pueden ser:

  • Propios o donados.
  • Un embrión o dos o más embriones.

6.- Inyección intracitoplasmática (ICSI) de un solo espermatozoide en el óvulo.

Por tanto, la Subrogación es una TRA en la que los embriones, obtenidos mediante FIV o ICSI, son trasferidos al útero de  una gestante que no es, ni se considera ella misma, la madre. Incluye el concepto de intencionalidad.
El contrato, oral o escrito, ha de recoger las medidas que se toman para asegurar el adecuado bienestar, dentro de lo posible, de la gestante y su entorno, incluida la compensación económica por  los riesgos y las molestias que el procedimiento acarrea, así como los acuerdos comunes sobre filosofía respecto a la gestación (sobre el aborto, por ejemplo) y todos los demás detalles que los implicados en el proceso reproductivo deseen. También debe figurar el deseo expreso y manifiesto de cómo se realizará la aplicación de la técnica y cómo se realizará el reconocimiento legal de los padres intencionales, que son considerados los verdaderos padres.

Podemos ejemplarizar lo anterior con 3 casos prácticos:


     A)  Pareja heterosexual en un programa de OVODON
     B)  Pareja homosexual femenina, en un ciclo de ROPA
     C)  Pareja homosexual masculina en un ciclo de Subrogación


Supuesto A:
En un ciclo de OVODON (donación óvulos) participan varias parejas y cada una aporta una donante, que se intercambiarán luego, para mantener el anonimato.
El contrato serian los acuerdos alcanzados entre la pareja, así como con el centro médico de reproducción. El contrato también es el acuerdo de compensación para la donante que marca la ley, para cubrir riesgos, molestias, gastos de desplazamiento, etc. Lleva en sí mismo, se ponga por escrito o no, la renuncia a la maternidad por parte de la donante (intencionalidad).
La técnica precisa donación de óvulos, con estimulación ovárica, extracción de ellos y FIV, y simultáneamente a la mujer receptora se le preparará su útero. Y se capacitará el semen, propio o donado.
La técnica implica por tanto: una pareja, hombre y mujer, que Si son considerados padres (aún cuando el semen sea de donante, como los óvulos) y una donante, que No es considerada madre.

Supuesto B:
En el método ROPA (Recepción de Óvulos de la PAreja, si bien lo que se trasfiere son embriones, no óvulos), una pareja de mujeres deciden ser madres repartiéndose los papeles: una aportará los óvulos y la otra el útero donde se desarrollará el hijo. El único requisito es que deben estar casadas (contrato matrimonial).
El contrato son todo los acuerdos internos: quien aporta los óvulos, quien será gestante, donde se va a hacer, cuántos embriones se trasferirán, cuántos intentos habrá, semen fresco o congelado, donde se parirá, como se llamará/n la/s criatura/s y cómo se realizará la inscripción en el Registro Civil. Contrato son también los acuerdos externos, con el médico que va a llevar a cabo el proceso, el banco de semen al que se abonará el precio acordado por el tratamiento de la muestra, etc.
La técnica es, básicamente, una fecundación in vitro. En un ciclo de ROPA hay que coordinar los ciclos ováricos de la pareja, por lo que ambas recibirán tratamiento, según el acuerdo previo.  
Implica a una mujer que aporta los óvulos, que es Si considerada madre, una receptora de embrión/es, que Si es considerada madre y un donante de semen que No es considerado padre.

Supuesto C.
Gestación subrogada realizada por una pareja masculina.
El contrato son los acuerdos entre la pareja, relativos a donde se va hacer, número de intentos, uso de semen de ambos o no,  características de la clínica, Registro civil, etc. El contrato también es el modo de compensar a la gestante y el modo de asegurar su bienestar mediante los seguros adecuados, etc. Incluye la intencionalidad.
La técnica es una FIV con TE. Hay una mujer donante de óvulos y una mujer que llevará adelante la gestación, cuyos ciclos habrá que coordinar, como en el caso anterior.  El semen en estos casos es homologo, propio, y con frecuencia se utiliza el de ambos.
Implica a una donante de óvulos, que No es considerada madre, una receptora de embrión/es, que No es considerada madre y unos hombres que aportan el semen y que Si son considerados padres.

Técnica y contrato se imbrican, pues la una no se puede hacer sin él otro. Pero eso es algo consustancial a todas las TRA.
Es cierto, hay quienes plantean que la subrogación no es una técnica de reproducción asistida, sino un acuerdo–financiero o no- entre dos o más partes que emplea una técnica de reproducción asistida, la fecundación in vitro y trasferencia de embriones.
O lo que  es lo mismo: la técnica ROPA, simple o cruzada, no es una técnica de reproducción asistida, sino un acuerdo–financiero o no,- entre dos o más partes que emplea una técnica de reproducción asistida, la fecundación in vitro y trasferencia de embriones.

Que los contratos se pueden violar o viciar desde el inicio, lo sé. Que se puede traficar con personas, que existe la amenaza, la violencia y la guerra en el mundo no se puede negar. Pero la subrogación es una técnica médica. Pervertirla es algo que el ser humano puede hacer, pero no necesariamente. Y desde luego la solución no es negar su existencia y su realidad.

Por tanto una cosa más: su regulación es la forma más eficaz que conozco para prevenir su corrupción y los daños que el mal empleo de la ciencia pueda  acarrear.
Las TRA suponen una solución a los problemas reproductivos de muchas personas y la Subrogación  puede estar indicada para cualquiera. Para unos será la última opción a tener en cuenta; para otros, será la primera. Indicada tanto en patología orgánica como en esterilidad funcional, representa un cambio en los planteamientos reproductores. Si una mujer tiene una malformación de útero que le impide gestar, es una mujer infértil pero que puede recurrir a una TRA, la subrogación. Si lo que hay es un problema ovárico, se recurrirá a la donación. ¿Por qué es más digno y aceptable que una mujer tenga hijos con óvulos donados, a que lo haga recurriendo a la donación de la “capacidad de gestación”? ¿Por qué una mujer sola tiene derecho a tener un hijo, pero a un hombre solo le está vedado?

Si el Derecho, con mayúscula, se supedita a la moral social dominante en cada momento histórico o en cada actitud hacia la vida o en cada activismo, los avances a favor de la igualdad y de la libertad serian treméndamente lentos y pasarían siglos sin lograr el cambio. El voto femenino, el matrimonio civil, el matrimonio igualitario, son una buena prueba de esto que digo. Es esperable que una parte de la sociedad, psicológica y sociológicamente, reaccione escandalizándose y rechazando lo nuevo. Al pasar el  tiempo, habrá respuestas de aceptación progresiva, hasta que llega la aceptación mayoritaria: este fue el caso de la fecundación in vitro en su día y lo será de nuevas  tecnologías  en  el  campo  de  la  reproducción. La gestación subrogada es una de esas tecnologías. Está aquí y aquí se va a quedar. De nosotros depende que siempre sea lo que es desde el punto de vista científico: la consecución de un embarazo viable, de un niño que, sin la ayuda de la ciencia, y la generosidad humana,  nunca habría visto el color del cielo.

Dicen que hay un relato bíblico en el Génesis (16 y siguientes) que es un caso de gestación subrogada. No lo creo. Para empezar, Agar era esclava. No tenía más opción que obedecer. No es que se viese más o menos  obligada por circunstancias, es que era así. No existía el menor atisbo de consentimiento. Nadie podía siquiera plantearse el consentimiento en una esclava.  Pero además, Sara jamás llego a sentir a aquel niño, a Ismael, como suyo. No se sintió jamás su madre y, tras parir ella, expulsó de la tribu al niño y a su esclava, y casi perecieron en el desierto. No. Sara jamás fue madre por subrogación. No amó. Ser Madre o Padre, es otra cosa.

jueves, 18 de abril de 2013

BAUTIZOS


Ayer bautizamos a Bruno y Mateo.

Al revivirlo salto, del pasado al presente, en una amalgama de emociones.

Hay días que parecen destinados a ser especiales y ayer fue uno de esos.



Después de tantas jornadas de lluvias continuas, vientos y fríos, la mañana luce radiante. Parece hecha de encargo para acompañar a ese par de pequeños y a sus padres.
También la iglesia presenta sus mejores galas, con globos de colores adornando los pilares, con flores, con el nombre de los niños sobre el altar, el órgano  y la guitarra dispuestos, los sacerdotes sonriendo en este nuevo día de Pascua . . .


Culmina un largo, largo proceso. Un proceso de aceptación personal, de relaciones, de esperanzas, de desencuentros.

Y además hoy unos padres han decidido redondear su sueño y hacer algo que para la mayoría de las familias es puro  ritual y no acto volitivo desde el corazón. No necesitan este momento. Sus hijos están aquí, son suyos para siempre y saben cómo los quieren educar y como los van a criar. Saben del gran reto del respeto al prójimo y de la importancia real de la frase: “amaos los unos a los otros . . .” Lo saben, pero desean celebrar este acto.

 ¿Qué pedís a la Iglesia para vuestros hijos? pregunta el oficiante y ellos, sin una duda en la voz: El Bautismo.

Los niños miran todo con sus hermosos ojos. La curiosidad de sus seis meses asoma ya en sus gestos.
Sus padres, dos hombres, sonríen orgullosos. Son niños para presumir y ver a su alrededor, en el presbiterio, que les arropa familia, amigos, curas, …,eso, les hace sentir aún mas llenos.

Lectura de la carta de San Pablo a los gálatas (3:28)
Ya no hay distinción entre
judíos y gentiles,
esclavos y libres,
hombres y mujeres,
porque todos sois uno en Cristo Jesús


La lectura habla de igualdad. Ese anhelo de tantas personas para no ser discriminados. Por ningún motivo. Creo que es la primera vez que San Pablo me habla tan claro. Como he dicho, hay días que parecen destinados a ser especiales, en todo.
 
No recuerdo cuando comencé a asistir a bautizos. Imagino que sería con los de mis hermanos y primos. Luego fui más allá de la mera asistencia y pasé a ser parte activa: por ahí andan mis ahijados, que no son pocos. Pero ayer, por primera vez en mi vida, participaba en un bautizo desde otra óptica: dos hombres presentan a sus hijos a la comunidad cristiana y ésta lo celebra y canta.

Yo canté. Las músicas, olvidadas desde mi lejana época de niño del coro, allá en mi pueblo andaluz, volvieron de modo natural a mi garganta y canté con una fuerza que no sentía hace mucho.

Las acciones del ser humano son como piedras lanzadas a la superficie de un estanque: generan ondas que modifican, no ya la superficie, si no los bordes y el perfil y el entorno del estanque.

Mientra veo como Bruno y Mateo son ungidos por el óleo, mientras veo el agua bendita resbalando por sus cabezas, veo las ondas nacer, ampliarse, crecer. Las oigo reverberar en las calles y las esquinas. En las plazas y en los bares. En los mercados y las oficinas. Olas de igualdad y de amor.

Cada uno de nosotros vamos modificando nuestro medio con el quehacer diario. Gracias a ello se ha logrado una cada vez mayor aceptación social del matrimonio igualitario o de nuestros hijos. La normalidad  que rige nuestras vidas es como un altavoz diciendo al mundo: soy como tú. Igual que tú, con los mismo derechos y obligaciones y sueños y deseos que tú.

No ha sido fácil que Bruno y Mateo llegaran al mundo. Han sido meses, muchos meses, de esperas, ilusiones, desilusiones, noches en blanco y lagrimas mordiendo la almohada. Miedo a esperar y a no esperar. Miedo a cruzar la mirada con el otro, porque no se quiere uno hacer ilusiones, pero se las hace, ¿verdad, chicos? Y luego el palo y vuelta a empezar. No, no ha sido fácil.

Ser homosexual y padre supone un doble reto, una doble batalla. Porque aún en la sociedad se nos estigmatiza y discrimina. Porque aún hay sociedades científicas que no han  pedido perdón por considerar, durante tantos años, que la homosexualidad era una enfermedad. Porque aun hay mentes enfermas y pecadoras, como la de Juan Antonio Reig Pla, obispo, incapaces de ver el amor humano más allá de sus prejuicios y sus fobias y sus miedos, más allá de lo sucio que ocupa su mente a todas horas.Incapaces de ver a nuestras familias.

Y también es difícil porque tenemos que recurrir a la ciencia y a técnicas de reproducción asistida. Sin la ciencia y sus técnicas este día y tantos otros, no existirían. Técnicas que nos mantiene en vilo, viendo la línea del cielo día si y día también, mientras va amaneciendo y esperamos a ver que trae la mañana en su zurrón. Pero deliciosa ciencia que logra que nazcan estos niños, hermosos por dentro y por fuera.

Fue difícil, si, pero llegaron y están aquí. Y nosotros estamos en el banquete brindando por ellos, por sus padres, por su valentía y su arrojo, por traernos a esos niños.
Entre las mesas corretean otros pequeñajos: Celia, Rodrigo, Alonso, los otros Rodrigos,….El payaso aparece y, cual flautista de Hamelin, se los lleva a hacer su número y los niños saltan y juegan y ríen mientras las conversaciones adultas giran en torno a Bruno y Mateo, al día de sol, a la crisis, al próximo curso escolar y la elección de cole… Mi hijo entra en tromba, encantado, luciendo en su cara el dibujo del Rey león y un poco mas allá aparece Spiderman saltando ágilmente. Rodrigo, a punto de cumplir 4 años, se va a jugar al fútbol con los mayores, porque él ya es grande!. Los gemelos van de mano en mano. Manos ansiosas por acariciarlos, por abrazarlos, por mostrarlos a todos y enseñar sus sonrisas dulces y bellísimas. Casi parece que no hay niño para tantas personas que desean disfrutar de su presencia y su calidez.
La tarde de primavera se va tejiendo entre los rayos de luz y los gestos de cariño, las risas, las miradas cómplices y algún que otro: ¡niño para quieto un minuto!

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Tras el ofertorio, tras la oración sobre las ofrendas, se acerca el momento de la comunión.
El sacerdote se dirige a los padres de Bruno y Mateo. Ellos toman el pan y el vino. Avanzan y se presentan ante todos nosotros.

Y dan la Comunión con una sonrisa en  los labios.

Me embarga la emoción. Unas lágrimas traidoras se asoman a mis ojos. Lagrimas de orgullo, de felicidad, de alegría inmensa.
Siento, en cada centímetro cuadrado de mi piel y en cada poro de mi alma, que solo existen una clase de sueños inalcanzables: aquellos que no se persiguen todos los días.

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Bruno y Mateo se han quedado dormidos. Los niños mayores juegan por el césped mientras sus padres tratamos de evitar que se rompan la cabeza. El sol se está escondiendo y en el aire de este espléndido día de abril, además de luz, se palpa algo más cálido: el amor.



Bruno, Mateo: gracias por existir




lunes, 3 de diciembre de 2012

Del Tribunal Constitucional y otras cosas



 
                 Felipe II en el banquete de los monarcas

Finales de verano en las playas de Almería. Días de mar y arena, de sol y paseos, de risas. Nuestro hijo corretea con el cubo de arena y las palas balanceándose en sus manos. Un señor, un huésped de nuestro hotel, comenta “que niño mas guapo”. El orgullo me infla como un pavo real. Una mujer se acerca a su oído y le dice algo. El señor vuelve a hablar “¡Ah! es el hijo de los maricones, ¿no?”

Algo se me revuelve. Me voy a incorporar. Mi hijo sale disparado, gritando, hacia el agua. Corro tras él, lo atrapo, lo lanzo hacia arriba. Ríe a carcajadas. Está feliz. Y yo me olvido al instante de un señor gris y oscuro.


Cada día, en casi todo el mundo, hay gente que se levanta y va a la calle sin saber si ese nuevo día serán acosados, perseguidos, puede que asesinados. Por ser diferentes. Hombres y mujeres discriminados, por sexo, color, orientación sexual o simplemente por casta o categoría social.

Hay noticias de Francia. Se prepara una Ley sobre el matrimonio que no discrimine a las personas por su orientación sexual. Algo que casi todos los países han rubricado al firmar la declaración de los Derechos Humanos, pero que pocos, a día de hoy, llevan a la práctica. Ser hipócritas es una característica de muchos dirigentes de nuestro mundo. Firmar una cosa, hacer otra.
En Francia han comenzado las manifestaciones contrarias a la nueva legislación. Partidos de derechas, la izquierda católica, ultramontanos... Incluso se manifiestan colectivos homosexuales contrarios al reconocimiento de la Igualdad.

Colombia. Dice la prensa: El senador del partido conservador, Roberto Gerlein, que lleva 40 años en el cargo, ha levantado una gran polémica a por sus declaraciones sobre las relaciones homosexuales, al afirmar, en medio de un debate sobre el matrimonio gay en el Congreso, que “merece repulsión el catre compartido por dos varones". "Qué horror”, añadió. “Es un sexo excremental y no puedo, me perdonan, convertirme en vocero de esa clase uniones que llevan a esa clase de excesos”. Debe ser horroroso, repugnante, levantarse y ver a este señor en el catre.

Andrea tenía 15 años y vivía en el sur de Roma. Andrea se ahorcó, en su casa, con su bufanda. Dicen que estaba enamorado, en secreto como suele ocurrir a esa edad, de una muchacha de su instituto, pero se burlaban de él, de su aparente homosexualidad. Su ropa de colores llamativos, sus pantalones rosas, el ser diferente le llevó al insulto. Cosas de la incultura. Ser  homosexual en la Italia de nuestros días, parece ser un baldón, una lacra, un delito. Muchos ignoran que la homofobia mata. Certera, eficaz, fría. La homofobia es una enfermedad.

Tonio Borg, el candidato del Gobierno maltés para el cargo de comisario de Sanidad y Consumo, aseguró en el Parlamento Europeo que mantendría sus convicciones —oposición férrea al aborto, al divorcio y a la equiparación de derechos para las parejas homosexuales—, pero que eso no le impediría respetar la legislación de cada país en materias tan sensibles. Menos mal. ¿O acaso se había planteado incumplir las leyes? Es mas, su obligación es defender y hacer cumplir las políticas de la eurocámara y en este sentido, en mayo de 2012, se emitió una resolución en la que los eurodiputados consideran que la UE debe ser un ejemplo en la lucha contra la homofobia y que se debe promover el matrimonio igualitario.


Ramón Rodríguez Arribas, miembro del Pleno del Tribunal Constitucional, ha emitido un voto muy duro a una sentencia que califica de “enrevesada y poco eufónica”. Una sentencia que realiza tal “filigrana” para definir matrimonio, que en su falta de concreción podría llegar a entenderse que permite, por ejemplo, la unión entre “un sobrino y un tío”.

Estupor. ¿Eso no estaba permitido?
Aquí hay que detenerse. Porque yo pensaba que, independiente de ideologías, los Jueces españoles intentarían aplicar las leyes y que lo harían en base a un nivel de conocimientos legales, éticos y culturales que sería vasto. Al parecer estoy equivocado.

La unión entre tío y sobrina o tía y sobrino, o primos, es algo más cotidiano de lo que este Juez piensa, del día a día y de toda la vida, señor mío. Parece desconocer la Historia de España más básica, y eso que hay ejemplos muy ilustres:

Felipe IV se casa en segundas nupcias con su sobrina Mariana de Austria, hija de su hermana María Ana, esposa del emperador Fernando III, primo de Don Felipe.

Felipe II casa en primeras nupcias con su prima hermana María Manuela de Portugal, con su tía María I de Inglaterra y su cuarto matrimonio fue con Ana de Austria, hija de su primo hermano Maximiliano II y su hermana María de Austria y Portugal. Era, pues, su sobrina por partida doble.

Carlos I se casa con su prima Isabel de Portugal.

Fernando VII casa con su prima María Antonia de Nápoles, su sobrina Isabel de Braganza, Infanta de Portugal, hija de su hermana mayor Carlota Joaquina, y su cuarto matrimonio, que los hay redundantes, fue con otra de sus sobrinas, María Cristina de las Dos Sicilias, hija de su hermana menor María Isabel de Borbón.

Memorable es también el casorio de Isabel II. Un matrimonio con su primo, el infante don Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz. Los cónyuges eran primos carnales por vía doble, pues el padre de él, el infante Francisco de Paula, era hermano de Fernando VII, mientras que su madre, Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias, era hermana de la regente María Cristina.


Eso si, en estos matrimonios, posiblemente,  se pudo contar con la oportuna dispensa papal y ¿sería posible que el magistrado del Constitucional, Rodríguez Arribas, se esté refiriendo a este carácter distintivo y que le preocupe que se posibilite el matrimonio consanguíneo sin la oportuna dispensa?

Dejando a un lado dislates de este porte, y por los que parece que además pagamos un buen dinero, la realidad es que las cosas acaban llegando. Cuesta pero llega. Hay llanto, rabia, dolor, impotencia y lucha diaria, continua.

El mundo está lleno de pequeñas peleas en las que lo jugado es algo fundamental en los Derechos Humanos: la Igualdad.

En España somos unos privilegiados si la mayor crítica que alguien puede hacer al amor entre personas es que se comportan como la Casa Real española.
En otros países aun se acosa, se persigue y se mata a los diferentes, a los albinos, a las mujeres, a los maricones, a...

Pero la victoria que para todos nosotros representa la sentencia del TC no nos debe hacer perder la fuerza ni el empuje.

Aún quedan muchos rincones donde el hombre sigue persiguiendo al hombre por su orientación sexual.
Y aquí, es este país nuestro donde tanto hemos progresado, el odio, el miedo a la igualdad, permanece agazapado en más rincones de los que creemos. Y sí, se trata diferente a un homosexual de un heterosexual.

Aun se nos niegan las prestaciones por nacimiento de hijo, que obtienen sin problemas otros matrimonios o parejas. Aún hay que luchar por la escolarización en iguales condiciones que nuestro vecino de puerta. Aún hay que hablar y explicar y volver a contar que somos tan normales como nuestro interlocutor.

Dentro de 20 años, cuando nuestros hijos sean los que vayan peleando por el mundo, espero que hayamos sido capaces de mejorarlo. Por ellos. Por un mundo mejor, diferente y, sí, mas justo.

Verano en las playas de Almería. Mi hijo corretea entre las mesas. Es la hora de la cena. La gente ya lo conoce y lo llama por su nombre. El señor gris y oscuro se aproxima y el niño le da la mano para jugar. Ríen. Poco después el señor se acerca a la mesa y habla. “Tenéis un hijo precioso, felicidades” Sonrío. Doy las gracias. El señor se va su mesa, a cenar con su familia. Y yo me doy cuenta que no es tan gris y que si está oscuro es por el tono moreno de su piel.

Levanto mi jarra de cerveza y brindo con mi marido. “Por nuestro hijo”.
La luna brillante rutilante, llena, espléndida. Mi hijo la mira y grita entusiasmado: “nunah, nunah, nunahh”.

Si, ha sido buen verano.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿Cómo pueden dos hombres tener un hijo? ...6 formas de llegar a la homoparentalidad


Preguntas como esta se escuchaban frecuentemente durante la primera mitad del año 2005. Era la época en la que se discutía acaloradamente sobre la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo:
"Que me lo expliquen, no entiendo cómo dos tíos pueden tener un hijo".

"Hombre + Hombre = Nada
Mujer + Mujer = Nada
Hombre + Mujer = Vida"

Los ataques al matrimonio igualitario argumentaban una supuesta infertilidad de gais y lesbianas que no sabemos qué tiene que ver con el matrimonio. Pero las personas LGTB no somos estériles, aunque en algunos casos necesitamos la ayuda de técnicas de reproducción asistida para tener a nuestros hijos.
Han pasado 7 años desde entonces y la ley de matrimonio igualitario ha favorecido que cada vez haya más familias homoparentales, aquellas en las que los progenitores son personas LGTB. Estamos ante un "homo baby boom" que está superando incluso las expectativas del Gobierno que sacó adelante la ley.
La visibilidad ha llevado a la aceptación. Muchos de los comentarios que se hacían con tanta tranquilidad hace sólo siete años, resultan hoy intolerablemente homófobos. Pero el desconocimiento sigue ahí, a juzgar por la cantidad de explicaciones que uno tiene que dar sobre cómo sus hijos vinieron al mundo.
Si eres una persona LGTB que quiere ser padre/madre, o si te estás preguntando cómo tuvieron a su bebé los dos chicos del 4ºC, la respuesta es probablemente una de estas 6 maneras:
  1. Familias reconstituidas: La más antigua y quizás la más olvidada. Muchos hombres y mujeres actualmente en relaciones homosexuales, han tenido hijos con parejas heterosexuales anteriores. Los niños en esta situación tienen padre y madre pero conviven parcialmente con su familia homoparental recunstituida por su padre con otro hombre o por su madre con otra mujer.
  2. Padres y madres transgénero: ¡Por supuesto que existen! Forman familias en las que uno de los progenitores ha pasado por la transición para adaptar su cuerpo al género con el que nació. Mujeres que nacieron con cuerpo de hombre, llegaron a ser biológicamente padres y que finalmente consiguieron ser las madres que siempre se sintieron. Hombres transexuales que han mantenido su aparato reproductor femenino y hoy son padres con capacidad de gestar a sus hijos. Familias que empezaron de manera tradicional y terminaron siendo homoparentales tras la reasignación de género de uno de los progenitores... Hay una gran diversidad de familias con un progenitor transgénero.
  3. Coparentalidad planificada: Se da cuando dos personas (pongamos que al menos una de ellas es LGTB) que no forman una pareja, se ponen de acuerdo para tener un hijo. En este caso, el proyecto de familia no tiene como base el amor romántico entre los progenitores sino simplemente el interés común de ser padres. Un ejemplo sería el de un hombre homosexual que tiene un hijo con una amiga y llegan a un acuerdo de coparentalidad similar al establecido por un convenio regulador tras un divorcio. Además, estas dos personas pueden tener a su vez pareja y aunque el vínculo de filiación se establece solamente con ellas, las estructuras familiares que resultan puede ser muy diversas.
  4. Reproducción asistida para mujeres lesbianas: Para lograr la maternidad en una pareja formada por dos mujeres, es necesario recibir una donación de esperma. El embarazo se puede conseguir por inseminación artificial o por fecundación in vitro, exactamente de la misma manera que se hace para parejas heterosexuales. En algunas ocasiones ambas mujeres quieren participar en el proceso, normalmente por una cuestión romántica. En estos casos, una de las mujeres aporta los óvulos, la otra la gestación y se recurre al mal llamado método ROPA (Recepción de Óvulos de la PAreja). En realidad lo que la madre gestante recibe son embriones procedentes de fecundación in vitro con óvulos de su pareja y esperma de donante. En cualquier caso, tras el nacimiento, se establece un vínculo de filiación con ambas mujeres, es decir, las dos son igual de madres a todos los efectos.
  5. Reproducción asistida para hombres homosexuales: En el caso de una pareja de hombres, no sólo hace falta recurrir a la donación de óvulos sino además acceder a la capacidad de gestar. En varios países se han desarrollado marcos legales para regular el encargo de la gestación a una mujer ajena a la familia: es lo que se llama gestación subrogada (y vulgarmente se conoce como vientre de alquiler). Los procedimientos médicos para la consecución del embarazo son exactamente los mismos que para parejas hetereosexuales, mujeres solteras o parejas de lesbianas.
    En la gran mayoría de las ocasiones, la mujer que dona los óvulos (donante) es diferente de la que gesta los embriones (gestante). Y es una decisión muy frecuente que los dos hombres de la pareja participen en el proceso, es decir, cada uno fecunda la mitad de los óvulos procedentes de la donación de manera que se transfieren al útero de la gestante dos embriones (uno genéticamente de cada hombre). Aunque el aumento de las tasas de éxito y el consiguiente riesgo de embarazos múltiple está haciendo más recomendable la transferencia de un único embrión.
    En cualquier caso, tras el nacimiento, el bebé es inscrito a nombre de sus dos padres ya que la mujer gestante renuncia a cualquier vínculo de filiación en virtud del contrato de subrogación. En España los contratos de subrogación son nulos, pero si se lleva a cabo el proceso en el extranjero es posible conseguir que España reconozca la filiación. Así lo establece una instrucción de la Direccion General de Registros y del Notariado (DGRN)(Ministerio de Justicia) desde octubre de 2010.
  1. Adopción y acogimiento familiar: La adopción es la forma de acceder a la paternidad que centró los debates previos a la aprobación del matrimonio igualitario y, sin embargo, cada vez es más minoritaria. Las administraciones son extremadamente garantistas con los derechos de los padres originales, lo que dificulta la ruptura del vínculo de filiación necesario para que un niño pueda ser adoptado. Parece que se olvida que la adopción es una medida social y legal para la protección del menor. Mientras los centros de acogida españoles se llenan de niños sin familia, se eternizan las listas de espera de familias idóneas para adoptar. 
    Desde 2005, las familias homoparentales pueden ser consideradas idóneas para la adopción. Sin embargo, la idoneidad para la administración española no es suficiente, también es necesario ser idóneo para el país de procedencia del niño. Y en la mayoría de los países las familias homoparentales están vetadas. La consecuencia es que la adopción es un camino muy difícil pero no imposible.
    El acogimiento familiar es una alternativa a la adopción en la que no se establece un vínculo de filiación con la familia receptora. Al mantener los padres originales la filiación, el proceso puede ser más rápido y sencillo. La desventaja es que no se accede a la paternidad sino a una custodia que no es indefinida, y en cualquier momento puede ser retirada. Las familias que se ofrecen en acogida tienen que tener voluntad de ser padres para ser idóneas, pero por otro lado tienen que estar dispuestas a separarse de los niños que acogieron como hijos. Esta paradoja se resuelve en muchos casos que terminan derivando en procesos de adopción.
Y para ilustrar modelos de familia, no hay nada mejor que verlos:

Este es el trailer del documental Right 2 Love, producido por FLG Asociación de Familias LGTB y dirigido por Adaia Teruel, que se presentó en el último encuentro europeo de famiias LGTB.

lunes, 13 de agosto de 2012

Este orgullo celebramos que la gestación subrogada salió del armario



Mi marido y yo queríamos ser padres, algo que puede parecer una locura teniendo en cuenta que ninguno de los dos tenemos útero. Pero cuando el deseo es tan grande se buscan soluciones.
Resultó que no éramos la única pareja del mundo con dificultades; miles de mujeres padecen síndromes como el de Asherman o el de Rokitansky que les impiden gestar a sus hijos. Pronto descubrimos que había una solución, una técnica de reproducción asistida llamada gestación subrogada y vulgarmente conocida como "vientre de alquiler"...
..."Vientre de alquiler", aquello nos sonaba a telefilm de domingo por la tarde, de esos que siempre acaban en tragedia. Los medios llevaban años dando una imagen sórdida del tema. La única información disponible llegaba distorsionada en formato de cámara oculta, donde a todos los que salen se les asume culpables de algo horrible.
Es difícil lanzarse a la aventura de la paternidad por subrogación sin contar con el testimonio tranquilizador de alguien que haya pasado por ello. Y en aquella época no había referentes. Los famosos no contaban su historia con tanta alegría como lo hacen ahora. Miles de niños nacían cada año gestados por mujeres que no eran sus madres, pero nadie hablaba de ello.
Tuvimos la suerte de encontrar a una pareja que nos mostró el camino. De manera desinteresada nos contaron todos los detalles del proceso, desde las cuestiones médicas hasta el marco legal, pasando por la relación maravillosa que suele surgir con la mujer gestante o por cómo organizar los viajes. Nos infundieron la ilusión de saber que un hijo es posible y nos enseñaron que la gestación subrogada es un procedimiento legítimo para a ser padres.
Nuestra hija nació a principios de 2010 en San Diego (California), estaba sana y era preciosa. Nuestra gestante se encontraba perfectamente y todos los miedos acumulandos se disiparon de golpe. No nos cabía tanta felicidad, paseábamos por Pacific Beach con nuestro bebé y lo presentábamos por Skype al resto de la familia.
Recibimos muchas felicitaciones de todos los amigos que habíamos hecho por el camino. Dos años antes habíamos creado una pequeña lista de distribución con las cuatro parejas que habíamos conocido a través de las asociaciones de familias homoparentales. La utilizabamos para compartir información sobre clínicas, agencias, compañías de seguros, abogados y para felicitarnos cuando los test de embarazo daban positivo o cuando nacían nuestros hijos. Esta red social fue creciendo, y ya reunía a decenas de familias que funcionaban dándose apoyo mutuo para afrontar el largo y complejo proceso de subrogación.
Lo que empezó como un pequeño grupo de amigos pronto tomó conciencia de colectivo que podía articularse para luchar por sus derechos. Estábamos teniendo hijos cuya filiación se establece con dos hombres, como reconocen diferentes Estados americanos. Aunque este resultado no es contrario al orden público español, el hecho de tener dos padres hacía sospechar que nuestros hijos habían nacido por un procedimiento nulo según la ley de reproducción asistida.
Una de las familias del grupo tuvo la gran idea: debería ser posible hacer valer esta filiación ante el Registro Civil español. Todos comenzamos a solicitar las inscripciones de nacimiento en los registros consulares con la verdad por delante. Estos Son Nuestros Hijos; sus dos papás no podemos fingir un parto, pero estamos orgullosos de haberlos traído al mundo. Somos españoles y nuestros hijos tienen que ser inscritos como ciudadanos españoles.
Las denegaciones de inscripción no tardaron en llegar, dejando a nuestros hijos en un limbo legal, sin la ciudadanía de sus padres. Al volver a España pasaban a ser unos sin papeles en su propio país. Los recursos administrativos ante el Ministerio de Justicia no se resolvían y solo nos quedaba una salida, la presión política.
Y cuando uno quiere una solución política, primero tiene que crear una corriente de opinión. Fue así como decidimos sacar la gestación subrogada del armario. Necesitábamos visibilizar nuestros casos y mostrar al mundo que éramos familias normales con las que se estaba cometiendo una injusticia. Nuestra red sirvió para articular una campaña de comunicación, elaboramos mensajes fáciles de entender, acudimos a los platós de televisión, a la prensa, iniciamos peticiones en actuable y creamos un blog.
La acogida en los medios fue muy buena, trataron el tema con respeto y cariño. Por primera vez, había familias que hablaban abiertamente de su paternidad por gestación subrogada. Curiosamente todas homoparentales; para la subrogación, son las parejas heterosexuales las que siguen en el armario.
La solución se hizo esperar, nuestra hija había cumplido un año cuando el pasado verano conseguimos su inscripción en el registro. Desde entonces se ha ido regularizando el acceso al Registro Civil de los niños nacidos por gestación subrogada. Y este es el primer Orgullo en el que nuestros hijos lucirán su ciudadanía española.
Gracias al esfuerzo y al trabajo de un grupo que cuenta ya con más de 100 familias, hemos conseguido dar un gran paso en los derechos reproductivos de las personas LGTB. Nuestra realidad ya no se esconde ni es objeto de programas amarillos. Todavía nos queda mucho por conseguir, pero este Orgullo 2012 estamos de celebración.

viernes, 22 de junio de 2012

La RAE actualiza el significado de la palabra Matrimonio

Lo hemos conseguido. Hoy se ha hecho público que la RAE va a actualizar la definición de matrimonio en su Diccionario de la Lengua Española. Es una muy buena noticia,  el matrimonio es la base jurídica que sustenta la filiación de nuestros hijos y hoy en día está amenazado por un recurso ante el Tribunal Constitucional que se excusa en cuestiones semánticas.

Seguro que a muchos se nos ocurren mejores maneras de hacer una definición de matrimonio. Lo ideal sería que todos los matrimonios estuvieran incluidos en la misma acepción, de la misma manera que la ley española sólo cambió "marido y mujer" por "cónyuges". Sin embargo, la RAE ha optado por incluir una acepción adicional en vez de ampliar el referente de la que ya hay. Y es probablemente una ampliación del referente lo que mejor define el cambio que ha sufrido la palabra matrimonio en el español.

Por otro lado, la nueva acepción incluye la restricción "en determinadas legislaciones". Lo cual hace que el matrimonio entre personas del mismo sexo parezca más una mera cuestión jurídica que un profundo cambio social.

Sin duda, lo que mejor ha hecho la RAE es igualar los textos de las dos acepciones que curiosamente son diferentes al de la anterior edición del diccionario. La nueva redacción incluye una coletilla que restringe la finalidad de la unión matrimonial: "para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses". No hay ninguna referencia al amor romántico que la mayoría de los hablantes entendemos que es la base más común del matrimonio.

La lengua esta viva y la RAE continuará actualizando su diccionario. Pero es de justicia dar la bienvenida a este importante cambio que está aquí para quedarse, como nuestros hijos.

miércoles, 20 de junio de 2012

Pídele a la RAE que actualice el significado de la palabra Matrimonio


El 3 de Julio de 2005 entró en vigor la ley que amplía el matrimonio a las personas del mismo sexo. Somos muchos miles de parejas las que hemos podido casarnos gracias a esta ley.
Casi siete años después, en la sociedad española se utiliza la palabra matrimonio para referirse indistintamente a la unión de dos mujeres, dos hombres o un hombre y una mujer. La mayoría de los hablantes entendemos la palabra matrimonio como la institución por la que la sociedad reconoce la unión de dos personas basada en el amor romántico, independientemente de su sexo.
El español lo definimos nosotros los hablantes. Sin embargo, el diccionario de la Real Academia Española sigue definiendo el matrimonio como "Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales."
Creo que siete años de uso son tiempo más que suficiente como para actualizar esta definición. Vamos a conseguir que la RAE cambie de una vez la definición de su diccionario para que incluya a todos los matrimonios, incluidos los nuestros.